El aumento vertiginoso de la tecnología nos ha orillado a
realizar tareas “simples y cotidianas” de la mano de ésta, modificando la forma
en la que realizamos dichas tareas. Un ejemplo muy claro es la educación a
distancia, algo que anteriormente solo se podía realizar presencialmente y de
la mano de un profesor. Ahora contamos con todo un abanico de posibilidades en
línea (educación media superior, licenciaturas, diplomados, maestrías, etc.),
con la comodidad de estudiar desde el lugar que nosotros elijamos.
En la mayor parte de los casos mencionar el trabajo en
ambientes virtuales supone una tarea sin complicaciones y totalmente sencilla
de realizar, sin tomar en cuenta que para su realización se requiere de
características importantes e imprescindibles como el trabajo autónomo y
autogestivo, dado que la educación a distancia sitúa al alumno como eje
principal, responsable y constructor de conocimiento.
En la actividad de esta sesión leí y reflexioné un poco a
cerca de mi manera de aprender, si bien en un principio tuve algunos problemas
para identificar las estrategias cognitivas
que mejor se adaptan a mi aprendizaje, ahora he podido conocer distintas formas
de lograr un aprendizaje significativo. Una de mis estrategias más utilizada es
subrayar texto, esta técnica me permite implementar diversas estrategias al
mismo tiempo. Cuando leo un texto y subrayo las ideas principales
automáticamente se va creando un extracto más conciso y fácil de leer, un
resumen. Una vez que cuento con ésta información en mi mente se va creando una
lista de conceptos concretos que posteriormente puedo utilizar para elaborar un
mapa conceptual o una red semántica. Personalmente encuentro más útil la
utilización de material gráfico para recordar información.
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